Tras una semana marcada por las revelaciones sobre su patrimonio y en medio de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, eligió refugiarse en un bajo perfil. Durante el fin de semana largo permaneció junto a su familia, redujo al mínimo su actividad pública y concentró su atención en el informe de gestión que presentará ante el Senado el próximo 2 de julio.
En el entorno del funcionario aseguran que no existe preocupación por los intentos de la oposición de impulsar una interpelación o incluso una eventual moción de censura en la Cámara alta. “Eso no va a prosperar”, señalaron fuentes cercanas al ministro coordinador ante la posibilidad de que los bloques opositores avancen con pedidos formales a partir de este miércoles en comisión.
Sin embargo, la situación política de Adorni continúa siendo delicada. El funcionario viene de admitir que no había declarado ahorros por al menos U$S 500.000 y enfrenta una investigación judicial que se encuentra en marcha desde marzo. La causa está a cargo del juez federal Ariel Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita, quienes analizan el crecimiento patrimonial del jefe de Gabinete ante posibles delitos de enriquecimiento ilícito y recepción de dádivas.
Pese al respaldo explícito del presidente Javier Milei y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dentro del Gobierno reconocen que el tema continúa generando preocupación. “Cada vez que pensamos que la espuma bajaba, volvió a subir”, es una de las frases que más se repite en los despachos oficiales al analizar la evolución del caso, según publicó La Nación.
Desde el círculo más cercano a Adorni aseguran que el funcionario está enfocado en dos frentes: la preparación de su informe ante el Senado y el seguimiento de la actividad de los distintos ministerios.
En la Casa Rosada consideran que la exposición ante la Cámara alta podría servir para intentar dejar atrás la controversia. Sin embargo, reconocen que las repercusiones políticas y judiciales no desaparecerán fácilmente, incluso en medio de la expectativa generada por el debut de la Selección argentina en el Mundial.
Hasta el momento tampoco hubo definiciones concretas sobre nuevas iniciativas de gestión. Desde que comenzó la polémica que involucra también a su esposa, Bettina Angeletti, Adorni mantuvo distintos encuentros con ministros con el objetivo de recuperar la centralidad de la agenda política.
Menos actividad pública y escasos respaldos
A diferencia de otros momentos de la crisis, varios integrantes del Gabinete optaron por mantener silencio después de la entrevista que el jefe de Gabinete concedió a LN+, donde afirmó que parte de sus movimientos patrimoniales se explicaban por ahorros “en negro”. Aunque había trascendido que algunos ministros saldrían a respaldarlo públicamente, eso finalmente no ocurrió.
Las declaraciones del funcionario provocaron fuertes repercusiones en redes sociales y profundizaron el malestar que el tema genera dentro de algunos sectores del oficialismo. La única dirigente que manifestó públicamente su descontento fue la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.
En paralelo, la defensa pública de Adorni quedó principalmente en manos del cineasta Santiago Oría y de la diputada Lilia Lemoine, dos figuras identificadas con el universo libertario, aunque sin responsabilidades centrales dentro del Gobierno. Varios de esos mensajes de respaldo fueron posteriormente compartidos por el propio presidente Milei.
Quienes estuvieron en contacto con Adorni durante los últimos días aseguran que lo notaron “cansado” después de más de tres meses de controversias permanentes. También sostienen que nunca dejó de seguir el impacto político de sus declaraciones, pese a algunas versiones que indicaban lo contrario. “En un cargo de esa naturaleza nunca se desconecta”, explicaron cerca del funcionario.
La menor exposición pública también quedó reflejada en su actividad digital. Su último mensaje en la red social X estuvo vinculado a cambios en los viajes de personas con discapacidad. Antes de eso, había replicado una publicación de Karina Milei sobre una reunión de la mesa política del oficialismo, atravesada por la evidente incomodidad entre Bullrich y el propio Adorni.
El último mensaje difundido a través de su canal de WhatsApp también se produjo hacia el final de la semana pasada.
La preparación del informe
Cerca del jefe de Gabinete aseguran que esta semana avanzará en la elaboración definitiva del informe de gestión que presentará ante el Senado. Para esa tarea cuenta con la colaboración de uno de sus principales hombres de confianza, el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
La exposición llegará poco más de dos meses después de su presentación en la Cámara de Diputados, realizada el 29 de abril. A diferencia de aquella ocasión, en el oficialismo no prevén una puesta en escena que incluya la presencia del Presidente, de la secretaria general de la Presidencia o de gran parte del Gabinete acompañándolo desde los palcos.
La investigación judicial
Las primeras dudas sobre el patrimonio de Adorni surgieron luego de un viaje privado a Punta del Este realizado junto a su familia.
La difusión en redes sociales de imágenes que lo mostraban abordando un vuelo en el aeropuerto de San Fernando despertó interrogantes sobre su nivel de vida, especialmente en un contexto de ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional.
La investigación de Pollicita y Lijo busca determinar el origen de los fondos utilizados por Adorni y su esposa para afrontar distintos gastos y operaciones patrimoniales.
Según registros incorporados al expediente, existen elementos que acreditan gastos por un total equivalente a U$S 408.662 y deudas por U$S 335.000, de acuerdo con las conversiones realizadas en función de la fecha de cada operación. A ello se sumarían consumos con tarjetas de crédito por $85 millones durante 2025.
La reciente rectificación de la declaración jurada del funcionario apunta a explicar parte de esos movimientos.
Entre los hechos bajo análisis figuran la compra de un departamento en Caballito en noviembre de 2025, operación para la cual se habrían utilizado U$S 30.000 como anticipo y una hipoteca de U$S 200.000; la deuda contraída con dos jubiladas que financiaron más del 80% de la adquisición; un presunto acuerdo por fuera de la escritura por U$S 65.000 mencionado por el hijo de una de las prestamistas; posibles cancelaciones parciales de una hipoteca anterior; y las obras realizadas en la propiedad de Indio Cua, que según el contratista Matías Tabar habrían demandado una inversión cercana a U$S 245.000.
Mientras la investigación avanza en los tribunales federales, el jefe de Gabinete apuesta a concentrarse en la gestión y en su próxima presentación ante el Senado, en un escenario político que continúa marcado por la controversia.